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Muchos
Nombres y Atributos de Dios han sido mencionados en el Corán:
“Él
es Allah -no hay más dios que Él-, el Conocedor de lo oculto y de lo
manifiesto. Él es el Misericordioso, el Misericordiosísimo. Es Allah
-no hay más dios que Él-, el Soberano, el Santo, la Paz, el Que
otorga Seguridad, el Custodio, el Poderoso, el Imponente, el
Grandioso. ¡Glorificado sea Dios por encima de lo que Le asocian! Él
es Dios, el Creador, el Hacedor, el Formador. Posee los Nombres más
bellos. Lo que está en los cielos y en la tierra Le glorifica. Es el
Poderoso, el Sabio”. (59: 22-24)
Los
principales Nombres y Atributos de Dios han sido mencionados en este
versículo. Los grados más altos de todas las virtudes y de todas las
excelencias pertenecen a Dios. Por ejemplo, la facultad y la capacidad
para hacer cosas es una buena cualidad. Dios es el más capaz y el más
eficiente y puede hacer cualquier cosa. Dice el Corán:
“Seguramente Dios
puede hacer todas las cosas” (29:20)
El
conocimiento es una virtud. Dios tiene el grado más elevado del
conocimiento.
“Dios
es Conocedor de todas las cosas” (9:15).
“Él
es el Conocedor de lo oculto y de lo manifiesto.” (13:9)
La
inteligencia es otra virtud. Dice el Corán:
“Dios
es Omnisciente, Sabio.” (60:10)
La
bondad para con otros es una buena cualidad. Dios es el Compasivo, el
Misericordiosísimo, como se repite al comienzo de cada sura o capítulo
del Corán.
“Él
es el Más Misericordioso de aquellos que exhiben misericordia”.
(12:64)
Por
lo tanto uno es libre de llamarlo por uno de estos, los Más Bellos
Nombres:
“Llama
a Dios o Ar-Rahmán (el Misericordioso). Es lo mismo de cualquier
manera que lo llames. Suyos son los Nombres Más Bellos.” (17:10)
“Dios
posee los Nombres más bellos. Invócale por medio de ellos y mantente
alejado de aquellos que los profanen. Rápidamente se les pedirá
cuenta por lo que hacen.” (7:180).
Como
Dios posee el grado más alto de todo tipo de virtud y perfección,
naturalmente está libre de todo error, defecto y deficiencia. Varios
versículos coránicos, exaltando a Dios, enfatizan este aspecto de Su
Majestad.
El
Corán declara que Dios está libre de todo tipo de deficiencia y
necesidad. Considera esta libertad como un principio importante del
conocimiento de Dios por medio del cual pueden ser detectados una
serie de desviaciones doctrinales a ideológicas que han surgido a su
respecto.
El
hombre debe recordar que, debido a que Dios no necesita de ninguna
cosa, no le hace falta nuestra fe, adoración y obediencia. Si Él
quiere que seamos fieles y obedientes, es para nuestro propio
beneficio, no para el Suyo. Aunque todo el mundo se vuelva ateo no lo
perjudica en lo más mínimo a Él.
No
estando sujeto a ninguna necesidad, Dios está libre de las
limitaciones de tiempo y espacio. Él está por sobre ellas. Un ser
que ocupa un espacio es porque naturalmente lo necesita para existir,
y quien está confinado al tiempo puede existir solamente bajo ciertas
condiciones en un momento particular. Un ser sin limite temporal puede
existir siempre y no depende de condiciones especiales respecto al
tiempo.
El
Creador del mundo conoce todas las cosas. En cuanto a lo que nos
ocupa, hay dos tipos de cosas en el universo, a saber, conocidas y
ocultas o perceptibles e imperceptibles. Sin embargo, Dios conoce
ambas. Como principio, no hay nada desconocido para Él. Nada se
esconde de Él.
“Él
es el Conocedor de lo oculto y de lo manifiesto. Él es el más Grande,
el Más Elevado.” (13:9)
“Nada
en la tierra o en los cielos se oculta de Dios.” (3:5)
Él
es consciente del más mínimo detalle. Él conoce todo lo que
hacemos.
“Sin
duda Dios conoce todo lo que hacéis.” (16:91)
El
Controla todas las cosas y puede hacer cualquier cosa.
“Seguramente
Dios puede hacer (tiene poder sobre) todas las cosas.” (2:20)
Él
es tan Poderoso y Dominante que cualquier cosa que quiera que pase a
existir o que sea hecha, dice simplemente “¡Sea!”
inmediatamente “es”. Dice el Corán:
“Su
orden, cuando quiere algo, se reduce a decirle: ‘¡Sé!’ y es.”
(36:82)
Normalmente
todos los seres facultados con inteligencia y poder pueden lograr todo
o al menos parte de lo que intentan. Al menos procuran cumplimentar
sus deseos. Cuando tenemos un plan para lograr un objetivo decimos que
“estamos determinados a cumplir tal o cual tarea”. Por lo tanto,
la determinación se forma de una voluntad fuerte e intencionada que
es efectiva en el logro del deseo.
Aparte
de las innumerables cosas que existen en el mundo, los animales, o al
menos los animales avanzados, están más o menos dotados con esta
cualidad, de modo que cuando siente un impulso intentan cumplimentar
inteligentemente lo que quieren. Además de los animales conocidos, el
hombre tiene la fuerza de voluntad más desarrollada. A esto se debe
que el conocimiento tenga un rol más creativo en su vida que en la
vida de otros animales. De todos modos, el hombre aparentemente no
ejerce su voluntad mientras realiza muchos actos. Su sistema
circulatorio, respiratorio, digestivo y sus glándulas grandes y pequeñas
que producen los elementos químicos necesarios para el cuerpo,
trabajan todos sin la ayuda de su voluntad. No cabe duda alguna de que
todos esos sistemas están conectados con el sistema nervioso y la
moderna fisiología ha sido capaz de descubrir para cada uno de ellos
un centro de órdenes en alguna parte del cerebro. No obstante, no se
puede denominar intencional y deliberado a todo acto que tenga alguna
conexión con el cerebro.
Se
ha informado que algunas personas consecuentes en ciertos ejercicios
que luego de una larga práctica de los mismos han sido capaces de
controlar su circulación sanguínea. Incluso siendo esto cierto, en
el mejor de los casos puede ser descrito como algo excepcional.
De
todos modos, el campo de actividad de la voluntad del hombre es, después
de todo, limitado. Por ejemplo, hasta ahora su voluntad no ha sido
capaz de influenciar el sistema rotatorio de los cuerpos celestes.
También vemos que todos los seres humanos tienen rasgos heredados, en
cuya selección su conciencia y voluntad no juega ningún papel.
Por
lo tanto, la influencia del deseo y la voluntad humana es limitado. A
esto se debe que a menudo el hombre intenta hacer una cosa pero no lo
logra, o que ciertos factores más allá de su control eviten el
cumplimiento de muchos deseos. Pero Dios que es Todo Conocimiento y
Todopoderoso consigue todo lo que Él quiere.
“Seguramente,
tu Señor hace siempre lo que quiere.” (11:107)
“Dijo:
‘Sólo Dios hará que se cumpla, si Él quiere, y no podréis
escapar “(11:33)
Su
Voluntad gobierna todo el mundo, cosa que no pueden hacer otros.
“Dios juzga con equidad. En cambio, los otros que ellos invocan en
lugar de invocarle a El no pueden juzgar nada...” (40:20)
Todo
lo demás sea lo que sea, o sea quien sea, se mueve dentro de una
estructura limitada ordenada por Dios, Quien ha destinado todas las
cosas.
“Dios
ha establecido una medida para cada cosa” (65:3 y otros)
Esta
es la ley universal que también se aplica al hombre. Como tal, su
poder es limitado, pero no obstante puede elegir su manera de vida
dentro de la estructura dispuesta para él. Dios quiere que el ser
humano use su discreción y determine su futuro por sí mismo, ya sea
bueno o malo. De todos modos, incluso dentro de esta estructura, el
hombre, o cualquier otro ente, no debe considerarse que está en
posesión del poder absoluto. Si Dios quiere, puede hacer sus
esfuerzos infructuosos. Hay muchos casos en los que Él frustró los
esfuerzos de algunos grupos o individuos consentidos o vanidosos
frente a todas las expectativas que tenían, como manera de
recordarles a ellos y a otros que incluso dentro de su propia esfera
de poder nunca debieran olvidar el poder divino que controla todas las
cosas.
El
Corán menciona distintos ejemplos de tal situación. La sura al-Qalam
(El cálamo, 68) ilustra este punto:
“Por
cierto que les probaremos como probamos a los amos del huerto cuando
decidieron cosechar sus frutos al amanecer, sin pagar el zakat (la
caridad a los pobres). Pero mientras dormían cayó sobre él (el
huerto) un azote enviado por tu Señor y amaneció como si hubiera
sido arrasado. Y por la mañana se llamaron mutuamente: ‘¡Vamos
temprano a nuestro campo, si queremos cosechar los frutos’! Y se
pusieron en camino cuchicheando: ‘Que no entre hoy a nuestro huerto
ningún menesteroso (a pedir caridad)’! Marcharon pues temprano,
convencidos de que podían llevar a cabo su propósito. Cuando lo
vieron (al huerto), dijeron: ‘¡Seguro que nos hemos extraviado! ¡No,
nos han despojado!: El más moderado de ellos dijo: ‘¿No os lo había
dicho? ¿Por qué no glorificáis a Dios?’ Dijeron: ‘¡Glorificado
sea nuestro Señor! ¡Hemos obrado impíamente!’ Y comenzaron a
reprocharse mutuamente. Dijeron: ‘¡Hay de nosotros que hemos sido
rebeldes! Quizá nos dé nuestro Señor, a cambio, algo mejor que éste
(huerto). Deseamos ardientemente a nuestro Señor!” (68:17-32)
Dios
es Bondadoso y Dispensador con toda Su creación. Él ha derramado
mercedes ilimitadas sobre todo. Nos ha provisto a todos con amplias
oportunidades para el transcurso de nuestras vidas. Él es Perdonador.
Si un pecador se arrepiente y quiere adoptar el camino de la virtud,
no se le cierra la puerta, probado que lo hace sinceramente.
A
lo largo del mundo hay innumerables signos de la gracia de Dios. Al
igual que todas las demás cosas, el hombre también goza de las
bendiciones divinas, pero con una importante diferencia. La ha sido
bendecido con el favor especial de ser el Amo de su destino. Está
facultado con el poder de distinguir entre lo correcto y lo erróneo,
entre lo bueno y lo malo, y es capaz de elegir concientemente entre
ello. Puede ejercer este poder solamente si admite que algunas de sus
acciones son deseables y premiables y otras conducen al dolor y al
castigo.
La
ansiedad por no perder el premio por los actos deseables y escapar al
castigo de lo indeseable es una bendición divina en sí misma, porque
impele al hombre a ser virtuoso y correcto. El Corán advierte
repetidamente respecto a la cólera de Dios.
Dios
no comete injusticias con nadie. También quiere que nosotros seamos
justos en nuestra conducta. El ha creado todas las cosas de acuerdo a
un plan. El mundo en su conjunto es homogéneo. Ha dispuesto
recompensas y retribuciones en el otro mundo de acuerdo a un sistema
de acción-reacción bien planeado. Todos cosecharán allá lo que han
sembrado aquí. Allá, la personalidad del individuo será un reflejo
de su actuación aquí. Cualquier desasosiego o confort que reciba en
el Más Allá será el resultado exacto de sus propias obras y no se
cometerá injusticia con nadie. El eterno futuro de cada uno depende
de sus propios esfuerzos para superarse él y mejorar su entorno.
Esta es la esencia de la información que el Corán, el Libro Divino,
nos da acerca de Dios. Esta información está basada en la Revelación
pero también se la puede obtener reflexionando sobre Sus signos, Sus
Nombres y Atributos. Ello no solamente satisface hasta donde es
posible a quienes buscan el conocimiento, sino que también ayuda a
resolver el problema mayor, que es darle una dirección a nuestra
vida.
Una
persona inspirada por tal conocimiento de Dios, realista y
constructivo, lleva una vida llena de entusiasmo, esperanza y
esfuerzo. Adhiere a sus propios puntos de vista y a su manera de vida,
pero coopera con otros y respeta sus ideas. Una persona ligada a Dios
no se opone a otros ni se esfuerza por someter a los demás a sus
propios deseos. Ella misma es pura y desea que los demás sean puros.
Persigue la verdad dondequiera la encuentra. Está siempre al lado de
la verdad y en combate contra la mentira y la falsedad.
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